lunes, 4 de mayo de 2015

el vacío al poder

“Se terminó la política, ya nadie cree en los políticos.”
Esa frase, muy oída, es (como decían en el barrio) un engaña pichanga. Cuando votan a un famoso, qué piensan, que este famoso emerge de la nada ideológica para erigirse en las antípodas de la política y enfrentar como espadachín justiciero de la voz de los votantes en contra de una masa (para no decir amasijo) de políticos corruptos.
¡Cuánta ingenuidad! Algunos de nosotros ya llevamos 30 años de democracia y otros más y no deberíamos ser tan estúpidamente crédulos. ¿desmemoriados quizás?
Cuando el famoso ocupa el lugar del político no se está diciendo que no hay política, todo lo contrario, se está diciendo que hay una política pero que a nosotros no nos debe importar, que de la política se encargan ellos (los que siempre manejaron el país) mientras nos dan figuritas coleccionables para que nos entretengamos.
El vacío político no existe porque en el vacío no habría nada; si algo hay, ese algo está oculto, inaccesible. Todos sabemos que si algo se oculta, no digo que sea necesariamente malo pero sí, por lo menos, sospechoso.
No sé quién nos hizo creer alguna vez en este sistema democrático que se votan personas; se votan ideas de país, cosmovisiones, formas de entender la realidad y de pensar las soluciones.
Cuando las ideologías quieren ocultar sus verdaderas intenciones, montan un show, un espectáculo y nada mejor para un espectáculo que alguien del espectáculo y tendríamos que preguntarnos qué nos pasa cuando nos dan para jugar espejitos de colores.
Nadie carece de ideología porque nadie vive sin tratar de entender e interpretar la realidad. Y cuando el poder te convence de que la ideología dominante es la única manera de interpretar la realidad… bueno, perdimos y la democracia ya carece de sentido porque no estamos eligiendo sino aceptando.


sábado, 25 de abril de 2015

Me lo contó una amiga

Mi amiga me cuenta:

Llega él, siempre sabio en prejuicios, el profesor de libros que no ha leído, a darles una clase de frases hechas y lugares comunes.
—El problema de este país es que la gente no respeta las leyes.— dice dando inicio.
Y continúan las gansadas, las frases hechas, los lugares comunes y toda esa sarta de carteles más propio de las redes sociales que de las clase.
Y los alumnos en infinita paciencia, paciencia que considero por exceso innecesaria, escuchan el palabrerío infinito de la Nada. Sabios eran los griegos que sabían, que de la nada nada sale.
Bueno, oyen, quizás no escuchen a quien como Göebbels, miente, miente, esperando que alguien crea lo que quizás él no cree (si fuera malo); lo que quizás él cree (si fuera tonto).
Palabra más, palabra menos, justo un segundo antes del agotamiento mental de sus alumnas, en uno de sus tantos enunciados categóricos, sentencia con fuerza de verdad un arcaísmo espantoso.
—Lo del matrimonio igualitario es una estupidez y yo no puedo aceptar eso…
Una alumna optando entre la civilidad y el homicidio y el punto medio es la ironía que distingue entre los unos y los otros. Lo mira directo a los ojos y le dice.
—El problema de este país es que la gente no respeta las leyes.
 Pero el erudito en ignorancias sigue hablando y piensa que le han dado la razón y uno se da cuenta que cuando dudábamos de su "fuera" entra los antes planteados, sin dudas es el peor, la segunda opción.

Mi amiga me cuenta y yo quiero creer que no sea cierto y pienso y le digo que para optar entre Zenon el Estoico y Atila el Bárbaro, las opciones que propone el segundo son más sanas que las que propone el primero.


viernes, 17 de abril de 2015

Des-cuento

Relato sin coordenadas:

S decide echar a M porque se juntó con K pero C que ahora está con S, antes estaba con K y después se fue con una actitud no positiva mientras S que pateó a A se juntó con P para que decida por ellos…

¿Se entiende?
Yo tampoco.

martes, 31 de marzo de 2015

Cansado...


De los filmes de Hollywood cuyos personajes, con un poco de autodeterminación logran lo que yo no puedo ni jamás podré y hasta parece que quisieran hacerme sentir la culpa de no lograrlo.
De los que te dicen: “¿Vos no sabés que este..?” ni bien se va un interlocutor; porque uno sabe que dirán lo mismo ni bien me vaya yo.
De los que se quejan de lo que le dicen que hay que quejarse y tan ocupado están en la queja que se olvidad de lo que están viviendo.
De los que me dicen que “con tu capacidad” debería haber llegado más lejos y yo que ya estoy cansado de lo caminado ¿para qué irme más lejos si yo acá estoy cómodo?
De los que critican en los trabajos ajenos lo que son incapaces de hacer en los propios.
De los que dicen “porque es así” con la seguridad de que su perspectiva es la única válida y todo el resto, obviamente, está equivocado.
De los que justifican sus opiniones con “pero lo dice todo el mundo”; pobres los Colón los Galileo si hubiera muchos más de ellos
De los que justifican su accionar con “pero lo hace todo el mundo”.
De los que argumentan con la frase “lo dicen los estudios científicos” pero son incapaces de citarte qué estudio, de dónde lo sacó.
De los que creen que popular es sinónimo de pueblo olvidando la industria en que se ha convertido la cultura.
De los que dicen no puedo cuando quieren decir no quiero.
De los que piensan que lo popular es sinónimo de berreta, olvidando los Chejov, los Dostoievski, los Arlt.
De los servicios de atención con contestadoras que no te dan la opción que vos necesitas consultar.
De los libros de autoayuda y de su visión simplista de las cosas.
De los que pueden sólo pensar en blanco-negro para quienes ellos son los buenos y nosotros los malos.
De los que llaman enfermos a los que deciden otra forma de vivir.
De los que no se atreven a tomar otra forma de vivir aunque lo desean.
De los que piensan que los otros son vagos porque no aceptan trabajos que ellos jamás aceptarían.
De los que hablan de fútbol en los mundiales y de política en las elecciones y después se olvidan.
De los que creen que lo importante es comprar libros en lugar de leerlos.
De los que desprecian o se burlan de la gente que habla o escribe con errores.
De los que son incapaces de ser feliz si ven a otro que lo es más.
De los que te juzgan.
De los que te ignoran.
De los que piensan que todo lo que uno dice va dirigido a ellos.
De los que no se dan cuenta que lo que dije iba dirigido a ellos.
De los que desean algo con locura y se lo olvidan a la semana de tenerlo.
De los que temen a todos y a todas los que son distintos.
De los que valoran más el éxito que el logro; la publicidad que el objeto.
De los que te idolatran más de lo que merecés porque es inevitable que luego te odien en igual medida.
De los que se la saben todas y piensan que todos los demás somos unos boludos.
De los que no se saben ninguna y piensan que todos los demás somos unos genios.
De los que se quejan de la contaminación y luego tiran todo al mismo tacho.
De los que leen un párrafo, oyen a un profesor y piensan que ya saben el libro.
De los sobacos ilustrados que dicen haber leído a Foucault, Borges, Freud y sólo han leído resúmenes pedorros de alguna universidad.
De los que se creen todo lo que le dicen.
De los que catalogan de “anormal” a cualquier cosa que no sea como ellos la piensan.
De los que siempre tienen una crítica negativa para todo accionar que no sea el propio.
De los que siempre se quejan de su vida y lo que les pasa como si al resto no nos pasara nada que pueda siquiera ser comparable.
De los que juzgan lo que decís antes de que lo digas.
De los que se esfuerzan más de lo necesario y de los que no se esfuerzan.
De los que creen siempre que “este” fue su peor año, de los que creen siempre que “este” fue su mejor año.
De los que siempre justifican sus acciones en lo que hacen los otros.
De los que esperan que uno se divierte como ellos.
De los que se quejan de todo y de todos, por deporte casi.
De los seres humanos, en general, de tanta mierda.

De nosotros, en particular, de tanto cansancio.













lunes, 30 de marzo de 2015

Escenas escolares

Expongo sobre los hitos de la literatura norteamericana; doy un par de nombres, fechas, obras, ideas.
Ellos, los alumnos, deberán seleccionar luego un tema para investigar y presentar un informe por escrito y con defensa oral.
Hablo, entre otros temas, de la "generación perdida"; de sus desmedidos vivires y de sus ires y venires.
—Profe, ¿por qué los llaman la generación perdida?
Yo respondo que Gertrudis, que la guerra, que el progreso, que la alienación, que las fiestas... El alumno me interrumpe.

—No, yo digo porque vivían como querían, hacían lo que querían y por las fechas que nos dio, vivieron un montón. ¡Qué van a estar perdidos! La tenían re clara.

axiología ontológica


Todos los hombres se miden a sí mismos
Y al resto de sí mismo
Los alter egos
Los otros yoes
Todos miden a todos con distintas varas o rectores.

Hay quienes miden según el dinero conseguido
Hay quienes miden según el poder conseguido
Que parece igual pero no lo es
Hay quienes calculan el valor de un hombre
de acuerdo con la cantidad de éxito
de acuerdo con los títulos académicos alcanzados
de acuerdo con el reconocimiento de los otros otros.
Hay, muchos, que calculan la cantidad de plata,
de hijos,
de amigos,
de sangre derramada,
de esfuerzos bienlogrados


Yo crefiero que el hombre vale por felicidad alcanzada
(sin estúpidas ingenuidades newagestas)
Y esa es una regla tan toscamente heteropatrónica
Que hace imposible pensar siquiera en la capacidad
De concebir al real otro como otro real.

Hay quienes miden el mundo y los hombres
Mientras olvidan vivirlos.

Hay quien mide estas palabras,

Mientras yo las siento.

lunes, 23 de marzo de 2015

Un encuentro (Diálogos Plutónicos)

Ella viene, porque es su acto irremediable, el venir siempre hacia mí. Se para y sonríe avisando su próximo intento de sorna o ironía, a mí me gusta que lo intente.
—¿Otra vez te «encuentro» viendo ese divertidísimo canal?
—Estoy tratando de aprovecharlo, porque cuando gane tu amigo me imagino que la programación va a cambiar muchísimo.
—¿Qué amigo?
—Ese que piensa que Tinelli o Tan Biónica o Violeta son cultura porque los consume mucha gente.
—Ah, claro. Para vos la cultura debe ser algo que sólo vos y tu grupito elegido de amiguitos intelectuales entienda.
—Puede ser que sea un burgués intelectualoso con miedo al populacho… o puede ser que no confunda el arte con los productos de fabricación masiva… puede ser tantas cosas que por las dudas voy a seguir viendo. ¿sabés por qué?
Ella me mira como esperando mi respuesta.
—Porque el Mercado siempre se ha encargado de vender sus productos y a mí me gusta un Estado que se encargue de hacerme llegar esos otros productos que el mercado deshecha, porque son muy riesgosos, peligrosos, que plantean algo que aún no fue planteado, que me exigen un poco más, que me obligan a pensar. Para lo que se vende y tira hay muchos canales, para lo otro hay pocos. Sin ayuda, esos productos distintos están resignados a lo poco que permite el Mercado que se filtre: al músico lo usan de cortina en una telenovela, al escritor lo convierten en película, etc.
Sonríe, en las diferencias no puedo ni ella puede llevarnos mal.
—¿Qué estás viendo?
—Un documental sobre el Carpo…— la miro y aclaro— Pappo.
—Ese de “nadie se atreva a tocar a mi vieja”
La observo resignado

—Sí…—respondo mientras pienso «no sé por qué, imaginé…»