martes, 4 de abril de 2017

Pensamiento inútil de martes: Una lectura política de la Argentina.

Escribo sobre lo que no sé con la seguridad de que a nadie le interesa, que nadie lo leerá. Pero si alguno arriesga sus ojos sobre estas páginas, valga la aclaración y justificación de lo escrito, primero:
1) No soy politólogo ni nada que se le parezca, mis pocos conocimientos derivan más de la literatura y de lo que en ella aparece implicado.
2) Este texto está escrito en apenas un par de horas sin la seriedad académica que amerita una lectura seria. Es, o pretende ser, sólo una lectura superficial sobre la política y sus ciclos en la Argentina.
3) Creo en lo expresado por Foucault en que las épocas se superponen cual capas epistémicas y que la única forma de comprender es hallando esas fisuras epistémicas que logran trasladarte a una lógica anterior. Creo que la literatura es, muchas veces, la fisura epistémica más legible.
4) No me molesta que otro sujeto me interpele o interpele al texto, por el contrario creo que esa es la única forma de crecer y no seguir encerrado en un pensamiento pequeño, propio y limitado. Tengo un solo limitante, no respondo a quienes insultan o comienzan sus enunciados desde la intransigencia.
5) Creo en la democracia como un sistema que debe respetarse antes que nada; pero no se puede plantear el desconocimiento de cómo los sectores de poder manipulan opiniones públicas y elecciones.
6) Creo que la sociedad sólo puede crecer políticamente cuando se atreve a discutir y enfrentar ideas y lecturas de la realidad desde las razones y no desde los miedos y el odio.
Habiendo, supongo, justificado las deficiencias del siguiente texto y sabiendo que la mayoría de los lectores iniciales abandonaron su lectura, lo comienzo.
Las representaciones políticas tienen que ver con los sectores socio-culturales-económicos que representan y el modo o los mecanismos de representación. Por ello las representaciones políticas son muchas y variadas pero las que adquieren legitimidad y poder son pocas, sólo las que logran aglutinar un grupo mayoritario u obtienen el poder de otros organismos. En esencia, en un estado democrático, el poder está en las bases y en cómo estas bases se sienten identificadas; en un estado no democrático esto depende de quienes ostenten el poder a través de organizaciones e instituciones que sí representan a bases pero desde el verticalismo autoritario (iglesia, militares, etc.)
En Argentina, las representaciones políticas importantes, visto de un modo muy grosero, son tres:
1) La oligarquía y los dueños de los grandes capitales, que fueron representados por el fraude durante la década infame; por los militares durante la época oscura, fueron representadas sin éxito por la UCD y que llegan a elecciones por una rama del peronismo (ya explicaré por qué me parece que el peronismo da para todo) con el gobierno de Menem.
2) La clase media argentina que encuentra su máximo representante en el radicalismo de Irigoyen.
3) El trabajador que se ve representado en el peronismo y no en la izquierda que ha terminado por convertirse en un reducto de intelectuales de clase media.
Haciendo esta lectura a uno se le presentan ciertas dudas o dificultades que debería ir desgajando. Vamos a plantear en inicio las más violentas o evidentes:
a. ¿Cómo llega al poder de modo democrático la oligarquía cuando uno sabe que sus bases son las menos numerosas (por mucho)?
b. ¿Quién representa hoy la clase media cuando es evidente que el radicalismo ha muerto?¿Por qué ha muerto el radicalismo? O ¿Quiénes son los responsables de la muerte del radicalismo?
c. ¿Por qué el peronismo representa a los trabajadores cuando en sus filas han aparecido los representantes más recalcitrantes de la derecha argentina?¿Se puede hablar de una ideología peronista?
Trataré de exponer una visión, muy personal, de estas cuestiones.
En el capitalismo el capital manda y la masa obtiene paulatinamente, a través de luchas muchas veces violentas que los que ostentan el capital vayan cediendo un poco de ese poder para calmarlos. En la democracia capitalista la distribución equitativa del capital es impensable, sólo se piensan pequeños avances en un crecimiento progresivo.
Argentina comienza su vida política gobernada por las familias patricias que organizan un país exclusivamente para ellos. Para no quedar al margen de políticas internacionales se decide un sistema democrático electoral que sólo es una farsa. El fraude y las presiones y el apriete son las formas en las cuales se manifiesta el poder.
Muy cómodos en el poder y acordes a políticas internacionales pierden el cuidado que deberían haber tenido.
Seamos realistas, la ley de sufragio universal y obligatorio no surge por un acto de buena fe de sus impulsores. Tiene dos orígenes: por un lado la evidente ruptura del partido autonomista y por el otro, los temores de que el obrerismo y los ataques anarquistas resquebrajaran su estructura de poder. Se les ocurrió entonces una idea genial, dar cierta sensación de libertad cediendo un espacio de poder a quienes eran su principal oposición, un partido de derecha pequeño burguesa, la UCR.
Desde la UCR surge una figura interesante, hábil político que no se impone sólo con los votos. Nadie menciona la participación y liderazgo de dos revueltas armadas (1890 y 1893) contra el régimen roquista que en cierta medida fuerzan a Saenz Peña a negociar la Ley de sufragio “casi” universal.
De esta manera llega al poder alguien que viene a representar un sector social que hasta el momento no tenía representación: la clase media.
Funda YPF y apoya movimientos estudiantiles que reformarán para siempre la Universidad. Sin embargo, a la hora de apoyar al obrero, su espíritu reformista no llegaba a tanto: la semana trágica, la Patagonia rebelde y la masacre de La Forestal dejan más que en evidencia que aún había sectores sociales que no eran representados por nadie.
Como siempre en el partido radical, la caída de sus representantes se produce en el mismo partido. Los antipersonalistas resquebrajan, con Alvear como representante, todo un sistema de poder que hubiera podido hacer más. Al dividirse y perder fuerza (porque las bases se dividen), combinado con la crisis del 29 y la ineficacia para actuar (debido quizás a ese temor de ser personalista a la que tanto temen los radicales) dan puerta abierta a los conservadores a tomar el poder y, esta vez con el apoyo de una parte de la clase media temerosa (como siempre temerosa de perder lo que pudo obtener). Uriburu derroca el poder cuando faltaba poco tiempo para que los radicales consiguieran la nacionalización del petróleo. ¡Qué golpe hubiera significado eso para la oligarquía! Pero va a ser una constante en el radicalismo que sus mismos representados por miedo e influidos por otros sectores de poder (y una prensa que juega su juego con la oligarquía) boicoteen las medidas más progresistas de sus gobiernos.
Le pasará al mismo Illia cuando trate de meterse con las droguerías con la famosa “Ley de medicamentos”. Se metió con las petroleras y establece la ley del salario mínimo vital y móvil. Tres cosas que ameritarían estar entre grandes gobernantes, pero sus mismos correligionarios aprovechando la falta de legitimidad que tenía su elección debido a la proscripción del peronismo y una primera minoría de votos en blanco, apoyan otro golpe de estado permitiendo que vuelva al poder la oligarquía.
No hacen falta más ejemplos, aunque hay muchos más, para darse cuenta que los votantes radicales son temerosos y traidores. Creo que no hay mejor descripción de un radical que la que hace Rozenmacher en su genial cuento “Cabecita negra” con el cual relee y reinterpreta un Cortázar joven e inmaduro y nos explica sin querer por qué a Borges le había gustado tanto ese texto.
¿Qué hace moverse a la clase media? El miedo. ¿Y cuál es el peor miedo? El Otro, ese que puede adquirir nuestros beneficios sin el esfuerzo y los sacrificios que tuvimos que hacer nosotros.
Al radicalismo no lo mató nadie, el radicalismo se suicidó. El último gobernante verdaderamente radical y, quizás la expresión menos gorila del radicalismo, fue Raúl Alfonsín. Que tampoco encontró apoyo en sus votantes cuando enfrenta a la sociedad rural.
Es una pena, porque la clase media ha perdido completamente el rumbo y termina apoyando a la oligarquía que la única vez que le dio poder fue cuando tenía la suficiente fuerza como para hacérselo perder. Ahora son sólo títeres manipulados por los miedos a perder sus privilegios.
Que hoy el radicalismo apoye a sus originales enemigos en el macrismo es quizás la vergüenza más grande para quienes siguieron la legítima línea ideológica de la UCR yrigoyenista.
¿Cómo llega la oligarquía al poder en un sistema democrático? Pues muy simple, gracias al miedo y al apoyo incondicional de la clase media argentina.
Feinmann (el bueno) pone en boca del gordo Cooke algo muy significativo para definir el peronismo pero es una novela y no me atrevo a citar literalmente porque lo hace en una ficción y porque esas mismas palabras luego Seoane se las pondrá en boca al gringo Tosco. “Perón no es obrero pero el obrero es peronista”.
Algo importante para entender al peronismo es su carácter de movimiento popular y no su ideología. El peronismo, incluso en su origen encierra una doble ideología de izquierda y derecha y gestiona el poder desde el verticalismo y la idolatría. Por otro lado, ha logrado sin luchas sangrientas, los mayores beneficios para la masa silenciada de trabajadores.
Perón en su afán de poder durante el 43 o 44 establece vínculos con los grandes sindicalistas y socialistas de la época y le permiten una visión hasta entonces ni siquiera pensadas por los gobernantes. Desde el departamento de trabajo de un gobierno de facto logra cosas antes no eran ni pensables: derechos laborales, convenios colectivos de trabajo, leyes de previsión social. Todo esto lleva a que en el mismo GOU surja el término “antiperonismo” antes de que el peronismo exista.
Perón surge en la derecha con pensamientos de izquierda y esa contradicción de origen se mantendrá en todo el movimiento. El peronismo alberga dentro de su seno los más grandes logros de la lucha trabajadora junto con los más grandes logros de los triunfos de la oligarquía en el poder. ¿Por qué? Por su forma de gestionar el poder, en el cual las decisiones dependen pura y exclusivamente de la decisión del líder y no de opciones políticas de las bases.
Por todo esto, hacer un juicio sobre el peronismo es injusto y poco plausible; el peronismo es lo mejor y lo peor que le pudo pasar al país. Encierra dentro de sí cosmovisiones contradictorias desde su origen, todos sabemos que no es la misma ideología la de Juan que la de Eva, la de Menem que la de Kirchner.
La masa reconoce su beneficiario pero no entiende cómo lo hizo, atribuye entonces ese poder de acción política a su líder y por contagio a cualquiera que lo represente. Una pequeña anécdota personal, la portera de mi colegio primario era peronista y todas las noches encendía una vela bajo un cuadro de Eva. Cuando mi portera era nadie, ni recuerdo su provincia de origen, ella en un acto de fe le envió una carta a Eva refiriendo a cierta enfermedad que parecía tener y sus médicos (médicos públicos de hospital pobre no sabían diagnosticar). Eva respondió esa carta de manera afectuosa y adjunto dos pasajes, para ella y su marido, a Buenos Aires. Allí la atendieron los mejores doctores que diagnosticaron su chagas y la enviaron de portera con casa en el colegio a una de las escuelas construidas por Perón; al mes llegaron cajas con ropas y utensilios para ella. Mi portera será, con justa razón e incluso luego de su muerte, peronista.
Pero Perón se casó otra vez, con la amiga de López Rega… y bueno AAAh, todos sabemos la historia.
Lo que queda claro es que el obrero consiguió cosas que en otros países significo luchas y víctimas sin más esfuerzo que pedirle a su líder conductor y, de esa manera se hace imposible pensar en la izquierda en la argentina.
Tenemos entonces un país con muy poca conciencia política de base, el anarquismo en sus orígenes nacionales generaba más movilidad y acción que lo que luego hará todo el sindicalismo peronista siempre obediente al líder y negociadores por definición.
La clase media vivió y vive en el miedo de perder sus privilegios en actitud absolutamente egoísta.
Y la oligarquía nunca dejará de ser la mierda que es.
Muchos que dicen no sentirse representados recurren a la ingenua y estúpida figara del apolítico. Eso es una contradicción para no decir una paradoja que Freire supo expresar cuando dijo en una conferencia en Buenos Aires: “quien dice que es apolítico, es oficialista”.
No existe la posibilidad de estar al margen de la política, porque estar al margen del partidismo es una política que en cierta medida brinda su apoyo a quienes ostentan el poder.
Por otro lado, no se puede construir una verdadera revolución en torno a líderes porque se necesita una conciencia de las bases que pueda darle continuidad a los logros de ese líder cuando ya no esté.
Debemos como argentinos atrevernos a sentarnos y discutir la visión de país que queremos. Apagar los televisores y dejar los egoísmos de lado.
Volvamos a las asambleas barriales, intervengamos los medios, nacionalicemos los recursos y los servicios esenciales y la banca. Discutamos cada tema lo que hay que discutir que no nos apura el tiempo. Construyamos la democracia desde las bases hasta sus líderes y no al revés.
“Podrán decir que soy un soñador pero no soy el único”; “seamos realistas, pidamos lo imposible.”
Ya sé que nadie lo leyó y nadie lo leerá, pero necesitaba pensar en este martes luego de trabajar todo el día y parar y marchar mañana comprendiendo que en la lucha está la fuerza y en una lucha que incluya al otro, sin pancartas egoístas.

Un abrazo para todos. Y sepan disculpar esta molestia.










martes, 21 de marzo de 2017

Desarmando discursos prestados


El conflicto docentes-gobierno (no «conflicto docente» como dice clarín en todas sus volantas eliminando uno de sus agentes de modo nada ingenuo) hace que todos opinen sin tener opinión. Entonces, ¿qué hace la gente que no tiene opinión ni ganas de pensar una opinión propia? Pues, toma prestada una opinión de los medios y ya está.
El presente texto pretende poner en evidencia que esas opiniones prestadas que circulan carecen de razones argumentales. Claro que muchas ellas deberían tener un trato minucioso pero no es mi intención porque no vale la pena; la mayoría de los repetidores crónicos no leen un texto de más de cuatro renglones y este los va a superar con creces.
Entonces ¿por qué lo escribo? Porque no puede quedarme callado frente a tantas estupideces que oigo y leo…

“Este es un paro político.”
Todo paro es político, no necesariamente partidista (para usar una palabra que tampoco es correcta pero se aproxima más a lo que ustedes quieren decir). La huelga es una acción política, quizás la única que las masa mayoritarias pueden hacer (después de votar) para tener alguna injerencia en la decisiones políticas.
Respecto a si responde a los intereses de un partido en particular, creo que es más que evidente que la mayoría de los docentes no son kichneristas si a eso se refieren (hablo de la mayoría de los que hacen huelga).
Pero no se confundan, el reclamo es político porque reclama políticas educativas, no sólo salarios (que también sería un reclamo político).

“Con las huelgas no se logra nada.”
Lamento decir que todo o casi todos los logros sociales de las masas: voto femenino, igualdad de razas, jornada de 8 horas, domingo no laboral, vacaciones, para sólo mencionar algunas se lograron sólo después de largas huelgas (con las víctimas implicadas en cada caso de represión de los sectores de poder del momento). Los sectores poderosos no ceden un fragmento de su poder a menos que sientan que peligra todo su poder.

“Tienen los chicos de rehenes.”
¿? Este enunciado me llama poderosamente la atención. No tiene ningún sentido. Una persona se la considera rehén cuando es retenida por alguien como garantía para obligar a un tercero a que haga algo que lo beneficia. Y casualmente, en una huelga, el alumno no es retenido por alguien; todo lo contrario, es devuelto a sus tutores originales.
¿Quién lo está usando de rehén entonces? El Estado que les pide a sus tutores que si quieren deshacerse de sus engendros insulten y se quejen contra aquellos que no los retienen. Si no se entiende, no importa. Cuando el gobierno decida charlar con nosotros ya les quitaremos esa horrible presión que sienten.

“Baradel es una vergüenza.”
El «argumento contra la persona» es la primera falacia que nos enseñan cuando estudiamos la argumentación. Es increíble que la gente siga creyendo en ella como válida. Baradel representa un sector muy pequeño de todos los que hacemos paro y ningunear un reclamo en su totalidad por una de sus figuras representativas de un sector minoritario es de persona mal intencionada o poco inteligente (usted decide en qué grupo está).
Por otro lado los argumentos que desprestigian a esta persona muchas veces tienen que ver con su aspecto físico… eso es espantoso y no tengo nada para decirle a una persona que me da como argumentos para hablar mal de alguien que no se afeite o que está gordo. No tengo nada que decirle porque no creo que valga la pena hablar con ellos.

“El nivel y la calidad de la educación pública es lamentable.”
Este punto es muy discutible. Siempre hay que tener en cuenta varios indicadores entrecruzados y la valoración de uno u otro tiene que ver con decisiones políticas. Antes de decir huevadas hay que plantearse cosas como: cuántos están en la escuela, qué saberes son significativos, cuál es el objetivo que se persigue al escolarizar, etc. Decir que es mala porque es distinta que la tuvimos es confundir mejoría con diferencia. Las élites patricias consideraban que la propuesta sarmientana era bajar la calidad educativa.

“Los docentes son todos unos vagos.”
No tengo ganas de escribir nada en este enunciado, estoy vago y tengo que terminar algunas cosas del colegio.

“Los docentes no son docentes de calidad.”
La calidad de la formación docente la debe garantizar el Estado, no los docentes. Además… qué calidad pretenden pagándole poco o diciendo que ningún docente puede vivir de eso a menos que esté casada con alguien y tenga otro sueldo.

“La escuela privada es mejor que la pública.”
Este es un tema más que complejo en nuestro país. Hablar de escuela privada en un país como el nuestro, en el cual muchas veces debido a la desatención del Estado fueron surgiendo lo que correctamente denominadas son "escuelas públicas de gestión privada" y dentro de ese grupo hay variedad que depende del porcentaje del sueldo docente abonado por el Estado o el grupo u organización que las sostiene (iglesia, cooperativas, etc.). Sumemos el grupo de municipales, las provinciales (con las diferencias presupuestarias que de provincia en provincia existe y las correctamente denominadas privadas. Así y todo, deberíamos fijarnos de que escuelas provienen los mejores promedios de las universidades, les sorprendería.

“La culpa de que la educación esté mal es de los gremios.”
Cuando un gremio se sienta a discutir con un gobierno, no sólo se discuten sueldos sino también concursos, políticas y demases. Pero de ahí a decir que la decisión final del destino de un sistema educativo lo tiene un gremio es de gente que poco sabe de política educativa… bueno, pueden sacarle el adjetivo y el enunciado sigue siendo válido.

“Atender a la diversidad significa bajar la calidad.”
Eso es una “gran mentira”. Pero, como toda mentira, se sostiene en hechos reales. Si pretendemos atender a la diversidad y no se capacita a los docentes y se los envía a cursos en donde los alumnos están hacinados y no se reforman currículas y no se crean cargos… en definitiva, si se trata de atender un problema distinto con las mismas herramientas que atendíamos al otro problema, bueno, es muy simple, no se puede lograr.

“Hay que dialogar.”
Convocar a paritarias nacionales es dialogar. Que nación siga en su capricho de no hacerlo, eso es no querer dialogar.

“Nadie respeta las leyes.”
Estoy de acuerdo. Porque estamos frente a un gobierno que incumple con las leyes de financiamiento educativo.

“Hay que volver a la educación que teníamos antes.”
Jajajajajaja, ¿en la cual te educaste vos que no sos capaz de reconocer entre un argumento y una opinión?

“La docencia es una vocación.”
Perdonen, yo no lo quiero. Yo quiero una educación de profesionales, de gente capacitada que trabaje profesionalmente y que cobre como tal.

“No sé por qué se quejan si hay gente que trabaja más y cobra menos.”
Esto siempre me recuerda a la madre diciéndole al niño que coma porque hay muchos otros que no tienen qué comer. Yo pienso, que el niño coma en exceso hace que el desnutrido esté mejor alimentado. Si otro está peor, debo conformarme con mi estar mal… yo pienso que otros que trabajan menos están mejor y con la misma lógica, no me conformo.
Por otro lado, si un sistema explota algunos, el que sea escuchado un sector no puede favorecer a ese otro sector a que reclame por lo que en realidad merece

Cierre.
En un tiempo de twitter y caracteres medidos, yo sigo escribiendo textos de páginas. En un país de directores técnicos yo sigo rodando esta pelota que se llama palabra. Absolutamente convencido de que ningún lector ha llegado y contrario a los preceptos estéticos tradicionales voy a decir la anécdota que permitió me surgieran estas palabra.
—Mario… profes…
—Sí chicos?
—Cuando comienzan los talleres? Esos como el de teatro que teníamos por la tarde.
—No parece que vayan a enviar plata para los CAJ chicos, esa también es una de las cosas por las que hacemos paro.
—Deberían decirlo.

—…













miércoles, 8 de marzo de 2017

como un río

Apoyaba su cabeza en mi hombro
y hablaba de mil cosas
lloraba reía se burlaba
descansaba del día a día de sus días.

Navegábamos en sábanas rojas
con la misma fluidez que en las blancas
enfrentábamos el destino más adverso
con la incalma del sexo entre las manos.

Y el río heracliteano inevitable
trastoca los “te quiero” en “ya me cansa”
y esperar un gesto que no llega
y el otro harto de la espera.

Inevitable es que los ríos pasen
para quienes no tenemos la contextura

de un dique que pare tanta agua.







domingo, 26 de febrero de 2017

Problemas del lenguaje

Va hacia su padre llorando, ya es grande pero llora como cuando era niño.
—¿Qué te pasa Martín?¿Por qué llorás?
—El abuelo, me dijo que era un “otario”.
Se queda sorprendido, mira a ese joven de 18 años llorando como una criatura y se sorprende. Todos, incluso él, que es su padre, piensan que Martincito es medio… medio… bueno, piensan. Pero el abuelo Atilio, el que había sido profesor de algo alguna vez, que siempre cuidaba tanto sus palabras, no podía haber sido tan brusco como para decírselo de frente; cualquier otro quizás, pero el abuelo no.
—¿Qué te dijo exactamente el abuelo?
—Me dijo que conmigo tenía un problema y me dijo que era un otario.
Entonces comprende, pero no le parece productivo explicarle la diferencia entre una “o” y una “e” inicial y simplemente argumenta
—Estaba de mal humor hoy, ya se le va a pasar.

Martín sigue llorando un rato y luego se le pasa.









lunes, 13 de febrero de 2017

fábula de la flor y el hombre


La flor está ahí,
sola sobre inhóspita tierra. 
Crece salvaje imponiendo imposibles.
El hombre se acerca
y la mira tan bella,
tan frágil, tan irrompible,
que admira su indómita insolencia
su rebelde existencia.

Se sienta a su lado,
sólo para estar a su lado,
sin otro objetivo práctico o pragmático
que el estar a su lado.

La flor, como el arte,
es inútil, innecesaria.
El hombre entonces se da cuenta
que eso que no necesita
le es indispensable;
la necesidad de lo inútil,
de lo que genera hasta molestias,
incomodidades 
de estar sentado sobre la tierra
de postergar para estar con ella.

No la necesita,
no en un sentido utilitario,
podría perfectamente vivir sin ella.
Pero le es indispensable,
necesita de su inútil presencia.

Se queda sentado,
la mira, la acompaña,
por días, quizás años.

Sin embargo un amanecer
se da cuenta
que la flor no lo necesita,
no necesita de él
no lo necesita ni en su inútil presencia.
El sentido se vacía.
Él, para la flor, es nadie
es nada,
sólo un objeto inútil a su lado.
La existencia de la flor
no se modifica
ni se modificará jamás
por su presencia.

Comprende lo vacuo
de su gesto inicial
de su quedarse sentado
hasta reconoce lo molesto
de su propia existencia.

Entonces se para
y sigue caminando.
Sabiendo que ha sido bello
ese breve e inútil encuentro
y que no se puede quedar
cual convidado de piedra
en una fiesta a la que no fue invitado.
Agradecido de ese momento
robado a la inutilidad,
de ese momento
tan innecesariamente necesario
para seguir caminando.

En el fondo hubiera querido
de la flor algún gesto
que señalara su presencia
o su ausencia.

Posiblemente no sería flor
si lo hiciera.

La flor está ahí,
sola sobre inhóspita tierra. 

Crece salvaje imponiendo imposibles.

Para nadie.









domingo, 5 de febrero de 2017

Y de pronto me di cuenta... que mañana es (era) tu cumpleaños.


Jugaba a hacer rompecabezas
y a hacer caras con Matu
y de pronto comprendí
que mañana es su cumpleaños
su primer cumpleaños que no está
que no puedo verlo o llamarlo.
Esto no es reclamo
a un destino irrevocable;
ni tratar de hablar con un muerto
que seguramente no tiene face;
ni llorar públicamente
lo debería ser privado.
Simplemente la tristeza
me tomó inesperado
dándome cuenta que mañana 
es, era,
su cumpleaños;
y aunque hubiera querido
escribir algo bello
sobre su paternidad
y su constancia
y sus esfuerzos
y su paciencia
y su cabezadurez,
solo me sale esta pena
detrás de mis ojos vidriado
mientras mi hija juega
sin darse cuenta de algo.
Mañana es su cumpleaños
y yo sin percibirlo
y sin saber por qué
sentí como un golpe de duelo
por la nuca asestado
que no he terminado de hacer
por miles de otros presentes
que no me han dado descanso.
Mañana es, era, sería su cumpleaños
y de pronto me puse triste
por no poder llamarlo
y decirle:
¡Feliz cumple Cacho!

¡Feliz cumpleaños!
Vos no tenés idea
de cuanto hoy te extraño...

Matu sin comprenderlo
viene sin pedir permiso
suspendiendo su juego cantado
viendo mi mirada aguada
me da un abrazo y me dice
"¡Te amo papá!¡Te amo!"

Si yo hubiera sabido expresarme
con tan hermosa simpleza
quizás no te extrañara tanto
quizás no tanto
quizás.











viernes, 3 de febrero de 2017

Pensamiento inútil de jueves


Otro pensamiento inútil. ¡Qué inútil que soy!
Perdón que no me enganche con lo de las tetas…
Me gustan las tetas pero creo que estamos quedándonos es un aspecto de superficie, son linda las superficies de las tetas. Pero las tetas son eso, tetas. Nada más. No son pecado sin pecador como no son mamadera sin lactante. Y ya, el tema se acabó.
En un momento en el cual se desfinancia sistemáticamente la educación y la salud públicas, en el cual las tarifas de los servicios suben de manera ominosa, las paritarias son ninguneadas y la CGT, que de los trabajadores parece que ya no tiene nada, se queda callada.
En un momento que parece estar de moda ser homofóbico, clasista, xenófobo, machista, cipayo…
En un momento que nos recuerda viajes a la estratósfera en helicópteros prestados alguna pascua feliz de un domingo a cavallo (no señor corrector ortográfico de Word, no es un error esa uve).
En un momento en que lo jóvenes sólo importan si consumen en el mercado y si no, son criminalizados.
En un momento en el cual comprar al contado porque tenés plata te sale más barato y si no tenés plata, “bueno jodete, no compres.”
En un momento en el cual la legalización de la marihuana pasó de ser una lucha sanitaria para pervertirse por nuevos mercaderes.
En un momento en el cual los pobladores originarios son tratados como extranjeros y las multinacionales como patria.
En un momento en el cual los discursos legitimadores hablan de un pasado ideal que no vivió ninguno de nosotros pero en el que todos creen como un niño con un recuerdo implantado.
En este momento, no voy a hablar de tetas aunque en mi Edipo mal curado me parezcan interesantes fuentes de satisfacción primaria.
Creo, quizás equivocadamente, que no es más que un distractivo (quizás porque las tetas siempre me distrajeron). Creo que la lucha de la mujer es más compleja que mostrar o no las tetas. Ojalá las muestren libremente como hacemos los hombres, pero solo es un detalle. Y el mundo de la política muchas veces usó los detalles para distraernos de las razones.
Me conocen y saben que milito como feminista desde siempre, sin asustar a mi hombría al decirme feminista y no la boludez de igualista (dicho sea de paso, me parece una palabra horriblemente construida).
Pero creo que lo de las tetas es sólo eso, tetas. Una lucha fácil que les van a dejar ganar en poco tiempo (los toples no son algo nuevo ni mucho menos revolucionario).
Pero sigo insistiendo, hoy es un día que evidentemente estoy muy al pedo y me dedico a escribir cosas que no le interesan a nadie. Pero como un amigo me preguntó sobre las tetas quise hablar de tetas; no sé si dije que me gustan las tetas.

Ahora que lo pienso, dije tantas veces la palabra tetas que quizás este comentario aparezca con muchas etiquetas negras… cuando vean una etiqueta negra, lean “tetas” y listo.