El cuerpo tiene memoria,
memorias de actos de placer
memorias de actos de dolor
de ahí la vaca y el llanto
de ahí la paja en el ojo ajeno
y el orgasmo en el propio.
Mi cuerpo es un nostálgico
que algunas veces se la pasa recordando
tonterías de antaño
y no de tantos años
una mirada, un gesto, un contacto,
un olvido, un silencio;
la invasión sinestésica del mundo
una pausa en el hoy…
A los recuerdos hay que saludarlos
con los mismos protocolos de los vivos
para que sigan su curso
y evitar que se queden a vivir con
nosotros.
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