lunes, 20 de noviembre de 2017

Memoria kinestésica

El cuerpo tiene memoria,
memorias de actos de placer
memorias de actos de dolor
de ahí la  vaca y el llanto
de ahí la paja en el ojo ajeno
y el orgasmo en el propio.
Mi cuerpo es un nostálgico
que algunas veces se la pasa recordando
tonterías de antaño
y no de tantos años
una mirada, un gesto, un contacto,
un olvido, un silencio;
la invasión sinestésica del mundo
una pausa en el hoy…


A los recuerdos hay que saludarlos
con los mismos protocolos de los vivos
para que sigan su curso

y evitar que se queden a vivir con nosotros.





domingo, 19 de noviembre de 2017

El duende y el durazno

Cuerpo de tierra celeste
que brotas aguas cual manantial
y dos fuegos como manos sanadoras
niña de los cinco elementos
aire que me habita en cada encuentro
rituales de oso melero
que te quiebran desde adentro
puertas que se abren
al cielo o al infierno
piezas de un ajedrez
que se pierden en un beso
abro una puerta y entras
en tu pausa gris cielo
geométrica figura
caminando no caminos
«¿sabes que has perdido?»
te pregunto
«»
me respondes y me callas en tus labios
te tiras duende al piso
y comes suavemente el durazno
que en este valle te pertenece

tu cuerpo zarpa a las orillas de otros tiempos
saludo al sol y revivo los vértices difusos de tu piel
y recuerdo cada una de los confabulados climas
barro tal vez que se moja con la lluvia
pies descalzos sobre el verde húmedo
y una estantería llena de libros que tratas de acomodar
y ya no puedes
«maldito anarquista» piensas mientras sonríes
al cobijo añejo de unos viejos

escribo en silencio
recuperando sueños
ofrendados a tu cuerpo
tierra celeste que brotas aguas cual manantial
manos de fuego que queman desde dentro
tu aire que me habita
niña de los cinco elementos
duende de este valle

dueña del tiempo.




lunes, 13 de noviembre de 2017

Crónicas de Matulandia: Un ritual

Un ritual pagano que practico es el de hacer asado los domingos. Es realmente un tiempo mítico el que se genera y muchas veces, para no decir la mayoría, no tiene que ver con el alimento puesto sobre las brasas.
El ritual es un tiempo pasado, instituido alguna vez por un grupo social, que se repite y hace presente en cada celebración y adquiere carácter universal proyectándose hacia el futuro de la grey. Pero no es acá momento de citar teorías ni a Mircea Eliades, es sólo una crónica más de Matulandia.

Nunca supe si el origen del asado de los domingos los había instaurado en mi familia mi padre o sus actos repetían los que él había visto hacer al suyo; mi familia tiene muchos rituales alimenticios o que tienen que ver con la bebida, muchos de los cuales no somos realmente consciente.
Yo he practicado, desde hace bastante, el ritual de asado de domingo. Este rito algunas veces se transfigura y cobra valores de trascendencia sin darse/me cuenta. Lo que voy a contar pasó hace rato, pero lo seguimos repitiendo desde entonces.
¿Vamos a hacer el asado Matu? le pregunto a mi única compañía de ese domingo.
Sí, yo te ayudo. ella siempre se ofrece a ser esa ayuda molesta. Pero en este caso lo agradezco porque es como compartir el momento con mi hija y a la vez volver a vivir el momento compartido con mi padre.
Dale Matu. Vamos a prender el fuego.
Tiro el carbón en la parrilla y coloco el papel de la bolsa debajo de la misma. La enciendo y nos vamos abandonando el proceso al absoluto descuido, convencidos de que el dios del fuego hará su cometido.
Adentro de la casa, adoramos los fragmentos de animal y de verduras que serán ofrecidas en sacrificio. Matu condimenta la comida mientras yo le cuento, andá a saber qué historia robada de qué lado sobre los dioses y el fuego (hoy me gustaría recordarla aunque debe tener algún sentido que la haya olvidado). Imagino, por lo que pasaría después, que debimos haber estado hablando de “El castillo vagabundo” pero no estoy tan seguro para reafirmarlo.
Cuando volvemos al foco de fuego, nos damos cuenta de que apenas son unas míseras brasitas.
“El carbón debió de haber estado húmedo”, pienso para mí.
El fuego no está contento. me dice Matu. Y en sorpresiva carrera desaparece de la escena. Yo estoy por ir a buscar papel cuando ella llega con dos dibujos que hizo esta/esa tarde.
Tomá, regaláselos. Para que se ponga contento. me entrega los dibujos en la mano.
Yo los miro, miro el fuego, los abollo con la imagen hacia afuera y pongo uno en el mismo lugar que antes hubiéramos puesto la bolsa.
Si le gusta tu dibujo. le digo, no sé por qué se lo va a comer en llamaradas.y no lo enciendo, simplemente lo dejo ahí y nos quedamos, Matu y yo, mirando expectantes la aprobación o rechazo de su obra.
El papel se va ennegreciendo, se torna naranja y estalla en llamaradas. Matu sonríe y dice:
Le gustó. Poné el otro.
Lo hago y nuevamente brotan los fuegos como si salieran de adentro del dibujo.
El fuego se enciende y convierte el carbón en brasa a una velocidad inusitada.
Ambos miramos maravillados un momento que es simultáneamente mágico y cotidiano. Hablamos, porque en esos momentos el silencio es muy pesado.

Papá, eso que cae abajo. ¿Son las semillas del fuego?
Sí, las que usamos para cocinar.
Los pájaros del fuego, ¿no sirven para nada?
¿Qué pájaros, mi amor?
Esos chiquitos, que se escapan volando...
Para verlos volar, para eso sirven.
Y los dos nos quedamos un rato mirando los pájaros de fuego escapar de nuestros actos... y estoy al lado de ella como en algún momento estuve al lado de mi padre y mañana ella estará al lado de otro alguien y los pasados, presentes y futuros se funden en un abrazo cósmico.

Desde ese día, cada vez que hacemos un asado, Matu le regala al fuego dos de sus dibujos como ofrenda. Y les puedo asegurar, aunque algunos no me crean, que no es lo mismo cómo arde ese fuego cuando estoy solo o cuando hago ese ritual del asado estando ella.








domingo, 12 de noviembre de 2017

quiero vale cuatro

quiero comerme tu alma de a poco
transitar tus días paso por paso
explorar todo tu yo a lengüetazo
y jugar a un anarquismo loco.

quiero sanar mi alma en tu regazo
sentir que tus manos me hacen foco
romper las paredes con las que choco
y curar mis siete golpes en tu abrazo.

quiero incomodarte al infinito
que cuando seas suya tú me pienses
y resuene en tu cuerpo nuestro rito.

quiero sentirme un Uno dividido
ni ayer ni mañana, solo presentes

hasta el día en que entre en tu olvido.





sábado, 11 de noviembre de 2017

Diáligo entre Bella y Bestia: La Simpleza

Ambos están sentados, uno frente a otro en un mismo distinto lugar, fundidos en un abrazo. El tiempo se dilata. Las lecturas mutuas rebotan en el alma (si existe algo que se llama alma), la música se confabula.
Toman distancia y se miran. Él se relaja, se tira para atrás y levanta su cigarrillo. Ella mira con coloreada curiosidad.
Se lleva el cigarrillo a la boca y ella acerca su mano. Mira desconcertado. Le quita el cigarrillo de la boca y lo da vueltas. Él comprende que lo iba a encender al revés y sonríe. Ella sonríe y se lo vuelve a poner en la boca, esta vez del lado correcto.
Esta es una escena. dice ella.

Sin dudas. dice él.


jueves, 9 de noviembre de 2017

Un ritual

El despertar de dos alarmas de teléfono
que se han puesto de acuerdo
El dibujo de tus dedos
en mi cuerpo
La anarquía de la cama
El socialismo de las piernas
Lo sagrado de un pequeño y di-minuto beso

Y palabras y silencios
con el mismo peso
Sin ayeres ni mañanas
desatados de la vida
apegados al desapego
como ley de la única existencia

El ritual que sacraliza
nuestro encuentro
Un último fundirse
en un entrelazar de cuerpos
ya vestidos

Tu mirada se prolonga en despedida
sonreímos
Un libro abandonado como excusa
de un futuro furtivo rito

Tu partes
yo me parto
parte de mí se va contigo
a campear la mañana y la rutina
parte de mí se queda conmigo
y tomamos mates

y sonrío.


miércoles, 25 de octubre de 2017

Crónicas de Matulandia: Del operacional concreto al pensamiento formal en un viaje.

Todos saben que me gusta mucho jugar con mis hijos, pero que mi puto pensamiento sigue siendo analítico… entonces vamos al caso.
Siempre me llamó la atención que Matu oiga muchas canciones plagadas de metáforas e intertextualidades y constantemente me pregunté qué entiende de eso.

Experiencia 01
Sujeto de experimentación (A) va en el asiento trasero del auto sujeta a su silla con los correspondientes cinturones de seguridad. Sujeto experimentador (B) va en el asiento delantero conduciendo sujeta a la silla y al mundo por un manojo de símbolos llamado lenguaje. Ambos escuchan el mismo tema musical:
«Llena las valijas de juegos y canciones», dice el tema.
El sujeto B pregunta al sujeto A:
«¿Cómo hace a meter las canciones en la valija?»
Sujeto A responde:
«Son los videos Papi, pone los videos,»
Sujeto B supone: Pensamiento concreto.

Siempre me llamó la atención de que Matu dibuje lo que dibuja y constantemente me pregunté qué entiende de eso.
Experiencia 02
Mismo día, ambos juegan a guerra de dibujos. Una amiga propone telefónicamente una hermosa consigna: «Yo nunca vi» y sujeto B se la comunica al sujeto A dando varios ejemplos adecuados a un pensamiento concreto.
Entonces el sujeto B establece contacto visual con el sujeto A y hace su versión de la consigna:
«Una vaca sin leche, un vaso con agua invisible, un pez que no sabe nadar…»
Me quedo pensando en lo complejo de las imágenes que esta niña de cinco años me propone, lo imposible de la realización… y bueno, ahora ambos debemos dibujar.
Uno luego de esas cosas piensa cuán equivocadas pueden estar categorías teóricas tan sólidas que se emplean sólo para visibilizar prisiones en un ser, cuando en realidad un mismo sujeto puede estar en distintos estadios de acuerdo con diferentes pensamientos.


Podría teorizar sobre eso y buscar alegatos a favor y en contra pero no tengo ganas… prefiero quedarme dibujando con mi hija «cosas que nunca vi…»