viernes, 25 de septiembre de 2015

La inconferencia

– Sí, sí; es así.– bala el auditorio.
El sacerdote de lo nuevo
vuelve con lo viejo
y vaticina apocalípticos destinos.
– Sí, sí; es así.– bala el auditorio.
Si hasta parece contento
de decir «sí» a tanta premisa
de futuro desastroso.
– Sí, sí; es así.– bala el auditorio.
Nunca entenderé la vocación
de San Juan que tienen las ovejas.
– Sí, sí; es así.– bala el auditorio.
Y contentos van hacia su amo
a que esquile su destino,
temerosos de apocalípticos Otros.
– Sí, sí; es así.– bala el auditorio.
El sacerdote de lo nuevo
vuelve con lo viejo.
Y yo ahí sentado,
cumpliendo con formalidades que no quiero
escuchando apocalípticos infiernos
en boca de chamanes del prejuicio
que se esmeran en vaciar cabezas vulnerables.
– Sí, sí; es así.– bala el auditorio.
Y yo ahí sentado…

no hago nada…

1 comentario:

  1. Yo / aún sin fueros/ no haría lugar, por improcedente, a esa sentencia suya de que no está haciendo algo.
    Es posible que sí esté haciendo, y que además, esté inspirando a otros.
    En cualquier caso, ya con no balar, estaríamos ante un interesantísimo gesto (de acción y de inspiración).


    Saludos (sin jurisprudencia).

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